Obesidad y fármacos: las claves del estudio SURMOUNT-5

El exceso de peso y la obesidad constituyen problemas de salud pública que aumentan el riesgo de múltiples enfermedades crónicas, como hipertensión, dislipemia, apnea del sueño y cardiopatía. El tratamiento farmacológico ha evolucionado de forma notable en los últimos años gracias al desarrollo de medicamentos que actúan sobre señales hormonales implicadas en el apetito y la regulación metabólica.

El ensayo SURMOUNT-5, cuyos resultados se publicaron en The New England Journal of Medicine (mayo 2025), comparó directamente dos terapias inyectables, cada una basada en péptidos que modulan estas señales: tirzepatida, que combina actividad sobre dos receptores hormonales, y semaglutida, enfocada en uno solo. El objetivo fue determinar cuál de las dos genera una mayor pérdida de peso corporal en personas adultas con obesidad o sobrepeso y comorbilidades relacionadas, pero sin diabetes tipo 2.

Diseño del estudio y participantes: Se aleatorizaron 751 adultos con índice de masa corporal elevado o sobrepeso con al menos una comorbilidad asociada, a recibir dosis máximas toleradas de tirzepatida (10 o 15mg) o semaglutida (1,7 o 2,4mg), administradas semanalmente durante 72 semanas. La comparación se realizó en abierto, lo que significa que participantes y clínicos conocían qué tratamiento recibían, y ambos grupos siguieron recomendaciones de dieta y actividad física.

Resultados principales

1. Pérdida de peso corporal: La tirzepatida condujo a una reducción media del 20,2% del peso corporal, frente a 13,7% con semaglutida, lo que representa una diferencia significativa tanto desde el punto de vista estadístico como clínico.

En términos absolutos, esto se traduce en una pérdida promedio de 22,8kg con tirzepatida y 15,0kg con semaglutida después de 72 semanas de tratamiento.

2. Objetivos de reducción de peso: Más personas con tirzepatida alcanzaron metas mayores de pérdida:

  • Aproximadamente 64,6% de participantes consiguieron una reducción de al menos el 15 % de su peso inicial, frente a 40,1% con semaglutida.
  • Un porcentaje mayor alcanzó reducciones aún más ambiciosas (≥25%), lo que indica que la tirzepatida produce resultados más profundos en un mayor número de pacientes.

3. Reducción del perímetro abdominal: La tirzepatida también se asoció con una reducción promedio mayor en el perímetro de cintura (18,4cm frente a 13,0cm), un marcador útil de grasa visceral vinculada al riesgo metabólico.

Calidad de vida y salud física: Más allá del peso, una evaluación de la calidad de vida mostró mejoras significativas en dominios como salud general, función física y vitalidad, con cifras más favorables en el grupo tratado con tirzepatida.

Estas mejoras reflejan cómo la pérdida de peso sostenida con estas terapias puede traducirse en beneficios tangibles en la capacidad para realizar actividades diarias y el bienestar subjetivo.

Riesgo cardiovascular predicho: Un análisis complementario sugirió que, debido a la mayor pérdida de peso, la tirzepatida podría asociarse con una reducción mayor del riesgo cardiovascular a 10 años en comparación con semaglutida, según estimaciones basadas en puntuaciones de riesgo estándar.

Aunque este análisis es predictivo y no mide eventos reales, ofrece una perspectiva sobre cómo el grado de reducción de peso puede influir en futuros problemas cardiovasculares.

Perfil de seguridad: Los efectos adversos fueron similares en ambos grupos y, en general, de intensidad leve a moderada. Predominaron síntomas gastrointestinales transitorios, como náuseas o diarrea, que suelen asociarse a este tipo de fármacos.

Las tasas de interrupción del tratamiento por efectos adversos tendieron a ser ligeramente mayores con semaglutida en algunos informes, aunque el estudio no fue diseñado específicamente para comparar seguridad entre ambas terapias.

Interpretación y relevancia clínica: Los resultados de SURMOUNT-5 establecen que, en condiciones controladas de ensayo clínico, la tirzepatida proporciona una pérdida de peso significativamente mayor que la semaglutida en adultos con obesidad o sobrepeso y comorbilidades asociadas.

Este hallazgo es relevante porque respalda la idea de que los tratamientos dirigidos a múltiples rutas hormonales que regulan el apetito y el balance energético pueden ofrecer ventajas clínicas sobre enfoques que actúan en un solo receptor.

Es esencial recordar que estas terapias funcionan como parte de un enfoque integral, que incluye alimentación saludable, actividad física y control médico continuado.

Perspectivas futuras y consideraciones: Aunque muy eficaces en el contexto del ensayo, estudios observacionales recientes sugieren que la pérdida de peso observada en ensayos puede ser menor en prácticas clínicas reales, debido a diferencias en adherencia, supervisión y acceso a tratamientos.

Diversos análisis observacionales muestran que la interrupción del tratamiento suele asociarse a una recuperación parcial del peso perdido y a la atenuación de algunos beneficios metabólicos, lo que refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere abordajes sostenidos en el tiempo.

Conclusión: El ensayo SURMOUNT-5 aporta evidencia sólida de que la tirzepatida logra una pérdida de peso más intensa y sostenida que la semaglutida en adultos con obesidad o sobrepeso sin diabetes, acompañada de mejoras relevantes en la calidad de vida y de beneficios metabólicos previsibles.

No obstante, estos resultados deben interpretarse con una idea clave en primer plano: ninguno de estos tratamientos es eficaz de forma aislada. La magnitud y la persistencia de los beneficios observados dependen de que la intervención farmacológica se integre en un cambio real y mantenido del estilo de vida, que incluya alimentación saludable, actividad física regular y seguimiento clínico continuado.

La obesidad es una enfermedad crónica, de base biológica compleja, y su abordaje exige estrategias sostenidas en el tiempo. Los fármacos como tirzepatida o semaglutida no sustituyen los hábitos saludables, sino que actúan como herramientas que facilitan su adopción y mantenimiento. Cuando el tratamiento se interrumpe o no se acompaña de estos cambios, los beneficios tienden a reducirse o desaparecer.

Desde esta perspectiva, los resultados de SURMOUNT-5 refuerzan un mensaje claro: el mayor potencial terapéutico se alcanza cuando la farmacología y el estilo de vida actúan de forma complementaria, dentro de un enfoque integral y personalizado del tratamiento de la obesidad.

La investigación de hoy es la terapia del futuro

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