Durante décadas, la fibromialgia ha sido uno de los mayores enigmas de la medicina. Millones de personas han convivido con un dolor persistente, una fatiga incapacitante y, con frecuencia, con la incomprensión de quienes no lograban entender una enfermedad tan real como difícil de explicar. Hoy, ese panorama comienza a cambiar.
La conferencia impartida por el profesor Jesús A. Fernández-Tresguerres en la Real Academia Nacional de Medicina de España (Sesión científica ordinaria, 14 de julio de 2026) ofrece una explicación biológica integradora que permite comprender mejor el origen de la fibromialgia y abre una prometedora línea de investigación terapéutica basada en la recuperación de la función mitocondrial y del metabolismo energético celular.
Este enfoque representa una noticia esperanzadora para quienes conviven con esta enfermedad y para sus familias. La investigación ya no dirige su mirada únicamente al alivio de los síntomas. Ahora se adentra en los mecanismos celulares que podrían encontrarse en el origen mismo del trastorno.
El origen del problema: La fibromialgia ha dejado de ser un enigma inescrutable. Las investigaciones expuestas por el profesor Fernández-Tresguerres sitúan uno de los procesos fundamentales de la enfermedad en las mitocondrias, los pequeños orgánulos responsables de producir la energía que necesitan todas nuestras células para funcionar.
Cuando las mitocondrias pierden eficacia, disminuye la producción de ATP, la principal fuente de energía celular. Este déficit energético desencadena una cascada de acontecimientos que termina afectando al sistema nervioso y favorece la aparición de los síntomas característicos de la enfermedad.
Entre ellos destacan:
- Fatiga intensa y persistente, que apenas mejora con el descanso.
- Dolor musculoesquelético generalizado, consecuencia de una mayor sensibilidad de las vías nerviosas.
- Niebla cognitiva, con dificultades para concentrarse, recordar o mantener la atención.
Una pieza clave del rompecabezas: La reducción de la energía celular favorece la activación del inflamasoma NLRP3, un complejo molecular que participa en la respuesta inflamatoria del organismo.
Cuando permanece activado de forma continuada, mantiene un estado de inflamación de bajo grado que contribuye a la sensibilización del sistema nervioso central y ayuda a explicar la persistencia del dolor y de la fatiga.
La gran aportación de esta visión consiste en integrar procesos que hasta ahora parecían independientes. La disfunción mitocondrial, la inflamación y la alteración del metabolismo energético pasan a formar parte de un mismo mecanismo biológico.
Restaurar la función celular: A partir de este conocimiento, el profesor Fernández-Tresguerres propone un abordaje terapéutico innovador basado en la acción complementaria de tres compuestos.
- Metformina, a dosis bajas, para activar la vía AMPK y modular la activación del inflamasoma.
- Coenzima Q10, con el objetivo de mejorar la función mitocondrial y reducir el estrés oxidativo.
- Melatonina, para favorecer la sincronización de los ritmos circadianos y proteger las mitocondrias gracias a su potente acción antioxidante.
Esquema orientativo:
| Compuesto |
Dosis diaria orientativa |
Objetivo principal |
|---|---|---|
| Metformina |
500 mg |
Activación de la vía AMPK y modulación de la neuroinflamación |
| Coenzima Q10 |
300-400 mg |
Recuperación de la función mitocondrial y mejora de la producción de ATP |
| Melatonina |
Dosis individualizada |
Regulación del ritmo circadiano y protección mitocondrial |
Este planteamiento requiere siempre una valoración y un seguimiento médicos individualizados, ya que la fibromialgia presenta una gran variabilidad entre pacientes.
Uno de los aspectos más originales de esta propuesta reside en el empleo de metformina a dosis mucho más bajas que las utilizadas habitualmente en la diabetes tipo 2. Su finalidad no es reducir la glucemia, sino activar la enzima AMPK, considerada uno de los principales reguladores del metabolismo energético celular. Su activación favorece los mecanismos naturales de reparación y reciclaje celular, mejora la función mitocondrial y atenúa la respuesta inflamatoria.
La coenzima Q10 completa esta acción al optimizar la cadena respiratoria mitocondrial y favorecer una producción más eficiente de ATP. Según los datos expuestos, los primeros beneficios suelen apreciarse tras unas seis semanas de tratamiento continuado, mientras que la respuesta máxima requiere varios meses.
El conocimiento devuelve la esperanza: La historia de la medicina demuestra que cada gran avance comienza cuando un misterio encuentra una explicación. La fibromialgia aún plantea numerosos interrogantes, pero hoy entendemos mucho mejor los mecanismos que pueden originarla y disponemos de nuevas estrategias para intentar corregirlos. La conferencia del profesor Fernández-Tresguerres representa un paso importante en esa dirección. No constituye todavía la solución definitiva a la fibromialgia, pero ofrece un modelo fisiopatológico sólido y una estrategia terapéutica coherente que merecen ser confirmados mediante ensayos clínicos cada vez más amplios.
Para los pacientes y sus familias, este cambio de perspectiva posee un enorme valor. Comprender que el dolor tiene una base biológica identificable ayuda a desterrar la incomprensión y devuelve la confianza en la investigación.
La esperanza más sólida nunca nace de las promesas, sino del conocimiento. Y cada descubrimiento acerca un poco más el momento en que convivir con la fibromialgia deje de significar convivir inevitablemente con el sufrimiento. Cuando la ciencia ilumina el origen del dolor, también ilumina el camino de la esperanza.
Una aclaración importante: Cada persona con fibromialgia presenta características propias. Por ello, cualquier tratamiento debe ser indicado y supervisado por su médico. Este artículo tiene como finalidad divulgar los avances científicos presentados en la Real Academia Nacional de Medicina de España y contribuir a una mejor comprensión de la enfermedad.
La investigación de hoy es la terapia del futuro